domingo, 7 de junio de 2009

Chapter IX: So pretty for a kiwi girl










Las mujeres en New Zealand no destacan por su belleza, excepto que no sean nativas de estas islas, por cuestiones culturales ni las maories ni las kiwis destacan en belleza, tal vez destacan en peso y en tamaño y alguna que otra tega un rostro con cierta belleza pero de ahí a que estén buenas para el ojo argento acostumbrado a tanta belleza argenta caminando por la calle... hay un abismo, o un océano, tal vez pacifico o tal vez bien guerrero.
Pero toda regla tiene su excepción... y en Wanaka encontré esa excepción llamada Halley. La conocí por medio de Laura, otra kiwi bastante linda aunque bastante poco interesante. No sé por qué pero la vanalidad suele ser poco profunda y un denominador común para todas las mujeres kiwis. Laura nos veía exóticos, pero como quien ve el exotismo para ufanarse de su vanidad. Para ella éramos "sus amigos sudamericanos" como si fueramos los cobayitos que Nick criaba en su habitacion de la casa fumona de Gizzy. No se si nos apreciaba o no, pero ella nos usaba para hacerles ver a sus amistades que ella tenia amigos sudacas... Sudamericans! y otro trago de cerveza. Halley era una colorada de rastas bastante linda y si bien la noche que la conocí me gustó no intercambiamos muchas palabras y la fiesta de garage era tan diferente a lo que los sudamericanos entendemos por fiesta que nos aburrimos y nos fuimos a un bar y las abandonamos en el mismo ambiente de borrachos y música para nada festiva. Antes de irme nos invitaron a otra fiesta y allí fuimos, pero antes pasamos por casa de Sofi y Luke donde fui blanco de las burlas ya que unas noches antes en pleno asado me había emborrachado con vino barato y me fui a dormir temprano porque estaba demasiado borracho. Estaba molesto que se burlaran de mi, como si ellos nunca se hubiesen emborrachado. Recuerdo que bebí tres cervezas con la panza vacía, ese día solo habia probado unas cucharadas de una sopa de tomate horrible que preparo Iggy, quien se molestó cuando vio que le había dado la sopa al perro que tenia un hambre atroz y Joke se había ido por el finde dejandonos a Bunny y Nigga, completamente hambreados. Luego llegó el vino y bebí copa tras copa mientras mantenía una discusión sin sentido con Sofi sobre cuestiones argentinas y la historia... llegué a darme cuenta lo frustrante que es discutir con personas que no pueden argumentar y sentí cierta decepción al comprobar que Sofi como tantos argentinos se vuelven intolerantes cuando se dan cuenta que no están a la altura de la discusión, acusandome de usar un lenguaje rebuscado y de argumentos descabellados como el imaginario social! Joke que escuchaba la discusión sin entender palabra me preguntó que demonios hablabamos y le resumi la discusion en un par de frases. Mi argumentación se basaba en la falsedad de la historia basada en un imaginario social inventado a la altura de las circunstancias, tema que discutí muchas veces con mi profesora de Sociología en la facu y uno de los pilares de mi diez del final para coronar una cursada más que excelente. Pero frente a mi circunstancial socia fotográfica poco podía hacer yo para explicarle mi punto de vista e intentar hacerle entender que era MI punto de vista y que así como yo aceptaba su insulsa argumentación de "lo creo porque me lo enseñaron en la escuela" ella no podía ni tan siquiera imaginarse mi punto de vista acusandome de revanchista y por poco de kirchnerista! Nada más alejado de la realidad... La discusión terminó abruptamente cuando ella me dijo que no quería seguir discutiendo porque ya ni sabía por que discutíamos... Y yo preferí llenar mi copa de vino y beber tratando de alejar la tristeza que me genera la estupida antinomia argentina que nos sume en la ignorancia y en el odio al otro porque si, rancia intolerancia que se perpetúa de generación en generación imposibilitándonos romper el círculo vicioso... Así terminé borrachísimo antes que Luis sacara el pedazo de carne arrebatado del horno de hierro... y si, lo dijo Iggy una vez: "teniendo un argentino presente que nos haga el asado que ellos saben"... Solo recuerdo el gusto a carne quemada por fuera y la sangre chorreando por dentro. Esa noche me fui a dormir muy temprano porque ya no daba más de la borrachera, Iggy había tirado las amanitas porque se habían podrido y yo me sentía tan mal por ellas, por tanta falta de consideracion de mi amigo quien las arrancó para dejarlas pudrir... y todo eso me daba vueltas y a las 4am me levanté a vomitar la carne arrebatada, el vino barato y la tristeza infinita que me provocaba un malestar pocas veces vivido. Pero esta noche era otra más lejana que aquella de borrachera y mis amigos seguían burlándose de mi, lo que me generó nuevo malestar por no poder explicarles la particular manera de sentir y vivir que me caracteriza. Tal vez si mi padre me hubiese regalado un departamento y un pasaje para irme al otro lado del mundo yo sería un argentino como tantos otros, pero me rompí el culo trabajando para pagarme el pasaje y venir a desahogarme de tanta argentinidad berreta y antinomica al culo del mundo para encontrarme con tantos argentinos berretas y antinómicos! Sentí patetismo por todo lo que me rodeaba y me fui con Iggy a comer al subway, porque estabamos hambrientos y esa iba a ser una noche de bebidas. Luego del subway subimos al Reef (el mismo bar donde fuimos a pedir trabajo tantas veces!) para encontrarnos con Laura que nos había invitado a una fiesta. Laura seguía presentándonos como "the sudamericans" a sus amistades femeninas y allí entre ellas me encontré a Halley mirándome y conversandome, preguntandome mil veces mi nombre, el cual no podía recordar y le costaría más de media noche para aprenderlo. Luego del Reef nos fuimos al New world (un supermercado) a comprar escabio... Iggy se decidió por un vino blanco barato de caja, Luis se abstuvo porque era el designado para manejar y yo compre un pack de cerveza double Brown (una mierda absoluta, pero barata) Y allí estaban Halley y dos chicas más en busca del vino más barato que pudieran comprar. Una pelirroja, una orocha y una rubia correteando a los gritos por los pasillos del acéptico supermercado. Para hacer tiempo nos fuimos a la orilla del lago a beber ya que para la fiesta faltaba bastante tiempo. Luego de un rato de beber frente al lago nos fuimos a la dirección que nos había pasado Laura, donde se suponía había una fiesta. Tardamos en llegar, nos perdimos en el camino pero lo logramos, no se escuchaba música ni ruido ni ningún indicio de fiesta y al subir una escalera encontramos gente bebiendo afuera de la casa que nos recibieron diciendo: "si no hay una fiesta hagamosla!" Y adentro había bastante gente, la mayoría varones y jugando al Guitar hero, con bajo, batería y micrófono incluído... La heroica banda completa, que de heroica solo tenía por competencia el más borracho pudiendo interpretar las canciones. Todo el mundo se burlaba de mi double brown! y nuevamente me sentia el che pibe de la fiesta jajaja! Pero no le di mucha importancia al fin y al cabo todas las cervezas de New Zealand son una mierda! Al cabo de unas horas aparecieron Halley y la rubia y la morocha... además de un montón de chabones con cajas de bourboun & cola. La fiesta era tan irreal como absurda, todo el mundo borracho intentando jugar al Guitar hero. Resulté muy malo para el juego, será porque a los músicos nos resulta tan extraño tocar una guitarra con botones... que al fin y al cabo bastante lejos de "tocar" se está y bien cercano a "hacer que se toca"... Iggy me lo confirmó: los músicos no somos buenos para esa farsa. Nos reímos mientras veíamos a todos embobados con el jueguito mientras pensabamos cuantos más chabones se enganchen con esa mierda más chances de chamuyar minitas tenemos jajajaja y asi fue... Halley estaba borrachisima al los pocos minutos y seguía sin recordar mi nombre así que arremetí contra la rubia que resultó ser australiana! Será por eso que sos tan linda le tiré... jajaja mientras reiamos y llenaba su copa con mas vino, el mismo vino barato que me había prometido no volver a beber. Luego de un rato Halley apareció aferrándome por la espalda y nos fuimos a fumar afuera, mientras conversabamos (esas conversaciones absurdas con una chica borracha) le confesé que era demasiado linda para ser una chica kiwi y se rió, pero Halley se reía de cualquier cosa ya. Más tarde se embarcó en una lucha contra un flaco derramando todos los vasos y botellas a su alcance! En una de mis escapadas a fumar lo descubrí a Iggy fumando! Él que había jurado no volver a hacerlo me pidió que no se lo contara a nadie y me reí por la estupidez de la petición pero al fin y al cabo estaba borracho así que le prometí no revelarlo (es por eso que vamos a hacer que no escribí esto jajajja) Más tarde la fiesta siguió tan absurda como innecesaria... será por eso que en sudamérca una fiesta asi se diferencia en que la banda es de verdad! Nos fuimos antes que los presentes empezaran a vomitarse unos a otros y termianmos en el Mint, un bar donde había tocado una banda de rock de verdad (aunque es tan difícil encontrar buenas bandas de rock acá!) Es cierto los kiwis son muy buenos imitando, hacen unos covers muy parecidos a los originales, pero carecen de creatividad para crear algo nuevo distinto o al menos original! El bar estaba lleno y en la entrada vendían salchichas a 2 dolares, asi que compramos unas y entramos... La música era bien rockera pero lo bastante agresiva para que la gente pudiera relacionarse! Las chicas saltaban y coreaban canciones que de seguro ni conocían, pero todo sea por el caretismo y eso de que todo es cuestión de imagen... Luke y Sofi se retiraron regalandome un whiscola que terminó de minarme la garganta en una noche donde había estado en patas a la intemperie y con temperaturas bajísimas (si, en la casa no se podía entrar con calzado) mientras una chica intentaba intercambiarle el gorro a Iggy sin demasiadas ofertas. Las chicas estaban esquivas o nosotros no sabíamos como encararlas asi que nos fuimos del aburrimiento y en el parking del bar nos cruzamos con unos kiwis y unos israelitas que nos invitaron a fumar. Y como por arte de magia (o del humo) apareció Halley atravesando el parking del New World, directo a mis brazos jurandome que ya no estaba tan borracha y que quería que le convidara un poco de humo jajaja. Nuestro abrazo duró un instante y luego ya se había ido adentro en busca de unos supuestos amigos, pero yo no sentía las ganas de seguirla y la observé irse por última vez, ya que luego yo me marcharía de Wanaka, no sin antes enviarle un mensaje de texto diciendole: "Sweet heart, the fuck 4 the next time"

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