jueves, 2 de julio de 2009

Chapter XIII: Going up the country













La última noche en la isla sur fue muy tranquila, luego de recorrer las para nada extensas calles de Picton, decidí estacionarme frente a un baño público. Había comprado un vino de España para celebrar mi despedida de la isla y resultó ser tan malo como los otros vinos españoles que había probado anteriormente. Decidí mirar el lado bueno de la cuestión: al menos no necesito ponerle soda! Los buenos entendedores de vino sabrán a qué me refiero.
Me desperté una hora antes del check inn al ferry, porque detesto llegar tarde a estas citas movilizantes. A la hora señalada emprendí mi recorrido hacia el harbour, en plena oscuridad matinal. Entré en el predio del Bluebridge y esperé escuchando música dentro de la van, una vez firmado el embarque. al rato apareció un hombre caminando rodeando mi van y saludándome, devolví el saludo por cortesía y no fue hasta que se acercó a mi y me soltó un "I want to buy your van" que entendí la situación. Había visto los carteles pegados en los vidrios y estaba dispuesto a hacer un negocio redondo. Me ofrecía nz$1800 y llevarme hasta Auckland, ya que él también iba hacia la gran ciudad isleña a vender su auto. Le dije que no y se fue, pero al rato regresó y me pidió que le mostrara el interior ya que realmente quería comprarme la van, accedí solo por demostrar un poco de interés, pero luego de observar detenidamente por dentro y por fuera y ofrecerme nz$1300 él solo se hizo el desinteresado y me dijo que prefería buscar una van en Auckland. A los cinco minutos regresó de nuevo y volvió a ofrecerme nz$1800 y pasar todas mis cosas a su auto y llevarme hasta Auckland. Mi sentido de la percepción me hizo dudar instintivamente, era demasiado apresurado sacar todas mis pertenencias, sacar la van fuera del predio del ferry y largarme a una aventura sin ver un dolar antes de embarcar. Me negué una y otra vez y tan solo tomé nota del teléfono de Nico (ese era su nombre) para contactarlo una vez llegara a Auckland y preparara todas mis pertenencias para retornar a mi patria. Finalmente embarcamos y el ferry se dispuso a zarpar, a todo esto ya empezaba a clarear y la bruma se levantaba sobre el agua mientras el ferry avanzaba cortando la calmada superficie del agua y dibujando unas olitas que me generaban una sensación de tranquilidad. El viento en proa era muy frío y decidí resignar mis fotos a la comodidad y calefacción del interior. Aproveché para descansar y evitar a Nico que intentaba darme conversación, mientras yo leía la novela Brazyl, aunque ya la había leído y lo usaba de excusa para no usar mis modales mas rudos ante la insistencia del sudafricano - porque esa era su nacionalidad - que tenía acento indú. El resto del viaje fue muy tranquilo, el ferry apenas se movió ante un casi inexistente oleaje y luego del tiempo estipulado nos acercamos a las costas de Wellington con un sol radiante y la vista de la capital desde el mar. Una vez amarrado, pudimos descender y apenas salidos del harbour tomé la autopista rumbo al norte por la ruta 1. No quería detenerme aunque necesitaba ir al baño y comer algo, pero deseaba salir de Wellington cuanto antes. Había analizado la posibilidad de pasar la noche en Welli, pero la descarté inmediatamente y rumbeé al norte. La autopista terminó rápidamente y se convirtió en la ruta 1 que me llevaría directo a Auckland. Pero el viaje iba a ser largo y antes de dejar Welli atrás ya estaba lloviendo. El resto del viaje todo el día entero fue transitar bajo una constante e intensa lluvia. Hice muy pocas paradas, ya que mi meta era llegar a Taupo antes del anochecer, sin embargo no contaba con que la geografía del lugar me iba a demorar un poco. Poco a poco fui dejando pueblitos atrás y la música me entretuvo mientras el frío aumentaba y la luz del día menguaba ante un cielo plomizo que no dejaba de llorar a lo largo de la extensa ruta 1. El tramo fácil terminó pronto dejando paso al tramo complicado, subidas y bajadas con curvas pronunciadas, pero eso no era nada, aproveché a economizar combustible gracias a la acción de las pendientes, pero aún así no tenía ni la más remota idea de a lo que me acercaba: el desierto de Taupo. Cuando ví el cartel anunciando que estaba entrando a una zona desértica y de bases militares me reí ya que la lluvia para ese entonces era torrencial, igualmente esa meseta se veía como un desierto patagónico sosobrando en la tormenta. La ruta comenzó a escarcharse y los vientos comenzaron a soplar endemoniadamente, para sumarle adrenalina a la cuestión los kiwis no tuvieron mejor idea que trazar la ruta debajo de las líneas de alta tensión! Desconozco que fue primero si la ruta o las líneas eléctricas, pero que una cosía a la otra, de eso no tengo duda. Cada 2km las torres de alta tensión pasaban de un lado a otro de la ruta, con lo cual constantemente cruzaba bajo los cables y si bien se supone son relativamente seguros no podía quitar de mi cabeza la noticia de la línea de alta tensión que había caído en el sur de Auckland en febrero pasado, causando severos daños materiales en un barrio. Igualmente más miedo me empezó a dar el viento que me desviaba la van para el costado y comenzaba a patinar sobre el hielo. Si esto me parecía demasiado pronto sumé un desafío mayor: el descenso a un vallecito y su posterior ascenso a la meseta nuevamente. Las curvas variaban entre los 35 y 15 grados, con lluvia torrencial, viento huracanado y hielo sobre el asfalto. Con todos mis sentidos alertas y toda mi fe (no solo en mi sino en Celia también) logré sortear el desafío y nuevamente me encontré en la meseta, escapándole a la noche, aunque sabía que la noche estaba cayendo y con ella la temperatura. A todos estos escollos tenía que sumar los carteles que advertían la presencia de bases militares y desaconsejaban detenerse ya que allí se ensayaban maniobras militares... Solo aconsejaban detenerse en el museo de guerra para una costosa visita, pero no soy un fanático del belicismo y apenas ví la entrada del museo y el muro de la memoria a los héroes de guerra aceleré a todo lo que pude tratando de escapar de aquel lugar. Ya a las 17hs logré dejar el desierto atrás y comencé el descenso al valle de Taupo, con su lago que se ocultaba en la oscuridad, pero sabía que tras la cortina de agua cayendo desde el cielo, estaba allí ese corazón isleño al que tanto deseaba ver. La ruta bordeaba el irregular lago y volvían a aparecer ante mi las curvas cerradísimas, los semáforos de las reducciones de calzada por las obras y la oscuridad absoluta. Luego de un buen rato de manejar junto al lago llegué finalmente a mi ansiada meta y la ciudad de Taupo se abrió ante mi en medio de la oscuridad como una mujer de tapado de possum y sin nada de ropa debajo. Llegué al YHA hostel y utilicé por primera vez en mi aventura la tarjeta de membresía la cual me arrepentí todo el trayecto haber obtenido. Pasé allí esa noche y me fui a dormir temprano debido al agotamiento de manejar durante todo el día, no sin antes conocer e intercambiar información con una chilena que se había aventurado a New Zealand sin visa y sin un nivel de inglés mínimo. Esa noche me di una ducha caliente y me fui a dormir, deseando al día siguiente retomar mi viaje rumbo al norte.

miércoles, 10 de junio de 2009

Chapter XII: Good bye Blenheim!











A Luis Aguilar, por su ingratitud.


Blenheim no es uno sino el pueblo más agreste que he conocido en mi viaje, tal vez sienta que esto que digo es verdad por mis desagradables experiencias vividas. No solo porque el trabajo de prunin en los viñedos es horrible, mal pago y pseudo esclavo sino porque realmente es muy poco amigable. Esta semana llovió, con lo cual no hubo tantos días de trabajo, pero hasta el domingo se trabaja en los viñedos y como hay tantos el trabajo tiene que ser constante y rápido, para lo cual los dueños de los viñedos contratan contractors quienes son los intermediarios entre el amo y el esclavo. Puede sonar ridículo hablar de esclavitud en pleno siglo XXI, pero la humanidad lejos de evolucionar persiste en practicas que si bien disfrazadas son lisa y llanamente un atropello a los derechos de los trabajadores, por mas transparente, liberal, capitalista y todo lo que se les ocurra que sea este remoto pais isleño. El trabajo de prunin arranca a la mañana temprano, 6.30am en la puerta del galpon de 35 Main street, donde "Happy" Singh -el contractor indio para el cual lamentablemente me tocó trabajar- tiene su flota de vans listas para trasladar a los trabajadores por el módico precio de nz$4 diarios. El viñedo queda a unos 30km de Blenheim y apenas se llega se arranca la jornada, el trabajo es relajado sin demasiados supervisores zumbandote en la oreja, pero es duro y parejo si se quiere hacer dinero, aunque esta meta sea un espejismo en el desierto. Mi primera mañana conduje en mi van y al llegar mi supervisor me dijo que iba a necesitar mi tijera de prunin, la cual me la vendian a nz$90! Pero yo no tenía una -o no recordaba la advertencia de Jiri quien me dijo que había una en uno de los boxes de la van- y como me lo descontaban del pago me vi forzado a aceptar. Mi primer dia complete tan solo 2 1/2 rows no pudiendo ya seguir con mi mano totalmente destruída de tanto movimiento. Apenas se pone el sol empieza a hacer frío y es imposible continuar. Mi segundo día me calcé los guantes térmicos y utilizando solo mi mano izquierda -mi derecha era una tendinitis aguda bajo los efectos de los painkillers- logré finalizar tan solo 1 1/2 row! Es que cuando terminé mis rows perdi 2 horas hasta encontrar a Paul, el supervisor para que me anotara en la planilla mis nuevas rows. Recibi una advertencia por podar demasiado las plantas, pero mi capacitación a cargo de otro supervisor duró minuto y medio además que era mi primer advertencia. El pago es por producción a razon de 0.15 centavos de dolar por planta que multiplicado por 149 plantas por row dan unos nz$22.35 por row antes de los taxes! Me senti completamente estafado y decepcionado, pero sin embargo continue podando las viñas sacando fuerzas del dolor de mis manos. Tuve tiempo para pensar y agradecí no tener nadie cerca para molestarme, cosa frecuente en todo trabajo de campo. Y aproveché todo ese tiempo, parando apenas una vez por jornada para comer un sanguche o una sopa enlatada persiguiendo superar la meta de las 4 rows diarias, que por cierto nunca alcancé. Un día apareció Dalton y me pidio si lo llevaba hasta el otro cuadro donde estaba su botella con agua y por no negar un favor acepté, debí darme cuenta en ese instante qué tipo de persona era este simpático y vago personaje que se volvería siniestro noches más tarde. Terminaba ya de noche, agotado, con frío, deseando que pasaran los días y llegara el dia de pago... pero fue en vano. Happy aún no me pagó y todo aquel con el que hable me dijo que tampoco le pagó o que llegó a tardar meses en acreditar el dinero! Me sentí estafado y como la diferencia entre un esclavo y un working holiday es la libertad de elección, opté por dejar el trabajo y buscar infructuosamente que el indio me pague. Y ahi estoy entablando una denuncia ante la oficina de trabajo, aunque sospecho que por alguna extraña razon todos los contractors indios aprobados por esta misma dependencia cuentan con cierta impunidad en un país a priori transparente. Y es que no todo es como al comienzo del viaje y la ingratitud empieza a manifestarse. Pero vaya si sabré de ingratitud! Siempre me pregunté de donde venía la expresión "mexicanear" para referirse cuando te chorean algo y quiso el destino que quien yo creí mi compañero de viaje y amigo Luis, el mexicano, vino a demostrarmelo con toda la ingratitud con que lo hizo. Se que no fue su intención, o eso quiero creer, sino que solo sucedió de la misma manera que él perdió su cargador, por negligencia. No pudiendo negar un favor le presté en reiteradas ocasiones el cargador de mi celular ya que ambos teniamos la misma marca de aparato y que el lo había olvidado enchufado en alguna casa donde pasó rumbo a Wanaka. Todas las veces que buscaba mi cargador estaba ahi enchufado en la zapatilla del comedor de la granja donde paramos en Wanaka, alli mismo donde Luis lo dejaba luego de utilizarlo. Y fue el último día que estuve allí que me lo pidió y volvió a hacer lo mismo mientras yo me iba confiado en que el cargador estaba en el bolsillo de mi mochila de donde lo había sacado para prestarselo por última vez. Y las cosas suceden por extrañas razones y sé que parece estúpido de mi parte lamentarme por un insignificante cargador, pero ES mio! jajaja el chiste me sale nz$50 si quiero uno nuevo y compatible con mi celu, que por cierto tiene un sócalo bastante difícil de conseguir. Ya en Christchurch me di cuenta que no l tenía y le envié un mensaje para que lo tuviera a mano cuando yo estableciera domicilio en Blenheim. Dos días mas tarde contestó... Le envié la dirección explicandole que me salía muy caro para mi escaso presupuesto y que un courrier bag vale nz$5.50 a lo que me contestó que me lo enviaría, le remarqué que lo enviara cuanto antes y un fin de semana mas tarde me contestó que no había podido enviarlo porque sentía enfermo. Me enojé y me puse poco diplomático por esa costumbre que tenemos los argentinos de no hacerle caso a las puteadas pero Luis reaccionó muy mal echándome en cara un montón de cuestiones de mi comportamiento, como pasar demasiado tiempo en internet y ser un poco malhumorado en especiales ocasiones... Pero cómo explicarle quién soy y cómo entiendo el mundo? Qué fácil es desentenderse de un asunto cuando el que estaba en falta no era precisamente yo! Me sentí herido, más allá de lo material me dolió que fuera tan insensible para conmigo. Al fin y al cabo terminó recriminandome cosas que tienen que ver con mi vida y que en el mejor de los casos no afectan la de los demas. Si me refugiaba en internet era porque es mi único contacto con mi gente ya que por inexplicables razones vodafon no me permite llamar a celulares en argentina y porque tampoco encontraba en los continuos ataques de Joke hacia mi y los continuos festejos de mis amigos a todos sus chistes tan solo por caerle bien al fuckin´kiwi ignorante... Será por eso que me sentía tan incomprendido en la granja con gente extraña que ni siquiera saludaba por las mañanas y por mis amigos dejandome de lado con la excusa de mi mal humor. Si tan solo yo necesitaba un poco de comprensión! No les pedía nada más que me dejaran en paz si no podían comprender mi sensibilidad con el mundo, y hablo de sensibilidad, no de sentimentalismos! Y me molesta la puta manía de los demás en meterse en la vida de uno donde no son llamados, de hacer las preguntas menos indicadas, de cometer el sacrílego error de no tener tacto! Entre todas las acusaciones fui tratado de poco humilde y recibí la burla de Luis quien me dijo que tenía que ser un pendejo para que me robaran en New Zealand y así confirmé que no solo fue ingrato sino que persistió - y seguramente persiste- en su necesdad. Qué flojas resultan algunas personas! Cagándose en uno cuando uno más lo necesita...Y así, luego de mi desinteresado préstamo y una fantochada de enojo Luis, el mexicano que creí era mi amigo, me peoteó el cargador del celular! Recuerdo que Iggy usaba la expresión "karma free" luego que los maories le robaran la computadora, yo tan solo puedo dejar en el pasado este molesto percance y agradecerle al mexicano por revelarme su naturaleza. La semana de caguense en Fuman se terminó, me hinché las pelñotas de tanto indio hijo de puta, tanto mexicano cagador, tanto Blenheim agreste, se van todos a la puta que los parió, aprenderé a decir no, a ser desconfiado y a patear culos antes que me pateen el mio. Todo tiene un límite y el mio se ha rebalsado y va como advertencia a cualquiera que intente cagarme de ahora en más que en frente tienen un león y que me cago en sus putas madres! Tuve la suerte que en Telecom me recargaron la batería del celu 2 veces y sin cobrarme nada, sin importar que halla elegido, tal vez erroneamente a la compañia rival... y bueno alguna buena tenía que pegar además del ascenso a primera logrado agónicamente por Chacarita, el club que desde tan lejos me ha dado una gran alegría.
Pero hay que aprender en la vida a poner el pasado en el pasado y es por eso que sin mirar atrás puedo decir sin inmutarme good bye pueblo agreste! Me voy a pasar la noche en Picton a la espera del ferry.
Me quedo con el recuerdo de mi amigo Iggy, sonriendo, uno de los pocos que se solidarizó conmigo al enterarse de mi desafortunado thriller, alentándome: "dale León, armate otro!"

lunes, 8 de junio de 2009

Chapter XI: The dark nigth









Hay veces en que New Zealand pone a prueba el verosímil de mi humilde bitácora de viajero viajado, pero no por ello dejo de sorprenderme, porque perder la capacidad de asombro es también perder la capacidad de vivir.
Me fui de Wanaka rumbo al norte a la ciudad más agreste de estas islitas: Blenheim. Pero antes me detuve a dormir en Christchurch en casa de Xime y Michell, las amigas chilenas de Iggy. Me recibieron con los brazos abiertos y vaya que necesitaba un abrazo y un poco de afecto sudaca! Llegué justo para un asado de despedida de un argento que se iba a Indonesia. Desafortunadamente poco quedaba de asado y tuve que improvisar una sopa zarpada para resucitar muertos. Antes de abandonar el asado el argentino me advirtió: Blenheim es la muerte man! Y tal vez haya tenido razon... Descubrí allí que me había dejado el cargador del celular en Wanaka, ya que se lo había prestado a Luis que había perdido el suyo y él luego de usarlo lo dejó por ahi en vez de devolvermelo y asi lo perdí, sin saber cuánto iba a necesitarlo luego! Pasé una hermosa noche junto al fuego de la salamandra con estas bellezas chilenas y al día siguiente luego del desayuno me despedí y volví a la ruta y mi solitaria subida hasta la ciudad de los viñedos.
El contractor que me ofrecio el trabajo me pospuso varios días, con lo cual contacté a unos cuantos otros y me decidí por el que me dijo que empezara al día siguiente. Me quedé durante dos noches en casa de Angie y Graham, una pareja kiwi que conocí a través de couchsourfing.com y que me trataron muy bien, más alla de la frialdad neocelandeza y de no dejar de lado su alocada rutina. El primer día de trabajo me desayuné que el contractor para el que iba a trabajar me vendía la tijera de trimmin a nz$90 a descontar de mi paga. Me sentí estafado pero no tenía alternativa si quería trabajar allí. Y no recordando lo que mi amigo Jiri Podvkla me había recordado cuando me vendió la van: en una de las cajas hay una tijera de prunin, tenelo en cuenta si vas a trabajar por Blenheim en los viñedos... Así que me tiré 3 días trabajando para pagar la fuckin´ tijera de prunin! Obviamente que cuando la descubrí allí mirandome desde el fondo del cajón me quería matar! Al cuarto día de trabajo, ya con las manos totalmente doloridas, porque el trabajo de prunin es de la mañana a la noche aprovechando las horas de luz y te mata las manos, ya no sabía cómo apretar la tijera porque mis manos estaban sufriendo una tendinitis aguda que me mataba de dolor por las noches. Allí conocí a mi compañero más amistoso: Dalton, un kiwi con acento británico, poco afecto al trabajo y quien me deparaba una de las mayores sopresas que me he llevado en mi viaje. Una tarde después del lunch vino y me dijo que si estaba interesado podíamos ir hasta Nelson a buscar una onza de porro, pero le dije que no porque no tenía dinero. Más tarde volvió a hablarme mientras trabajaba y trato de convencerme que lo llevara hasta Nelson que el tenía plata para el viaje y la onza, pero volví a negarme. finalmente me pidio por favor que lo llevara, que me pagaba nz$50 si lo llevaba a Nelson, que quería ver a su madre que estaba enferma... Debí haber sospechado pero insistió tanto y me prometió ayudarme a conseguir un trabajo mejor en Nelson, que el tenía contactos para trabajar en forestry y salimos una hora antes del trabajo para llegar a tiempo a Nelson... A tiempo para lo que vendría.
Pasamos por la casa donde estaba viviendo, agarró sus bolsos, los metio en la van y partimos rumbo a Nelson. Cargamos combustible en el camino y debí sospechar cuando solo pagó nz$1o de combustible pero me dijo que con lo que había en el tanque alcanzaba para llegar (debí sospechar de su vista de lince)
Fuimos todo el viaje conversando del futuro del planeta y me encontré con un total ignorante a mi lado al punto que me preguntó si Argentina quedaba en Europa y si George Bush era el primer ministro argentino! No tenía la más puta idea de en que hemisferio queda sudamérica y pensaba que América y USA eran todo lo mismo! Hasta me preguntó si en argentina hablabamos inglés! Fuck!
Se hizo de noche y llegamos a Nelson, me dijo que fueramos de putas a un nightclub, que el pagaba, pero al llegar al ATM me dijo que no tenía fondos suficientes en la tarjeta, pero que si ibamos a ver a su madre ella le iba a dar dinero. Paramos en un burger king y mientras fui al baño pensé en que había algo que no me cerraba pero no entendia qué era.
Seguimos camino a casa de su madre que resultó quedar en Motueka a 46km de Nelson! Intentó convencerme de que nos desviáramos a una playa para surfear, pero le dije que era muy de noche para surfear y seguimos rumbo a casa de su madre. En Richmond sucedió algo que no pude comprender pero vi a una mujer en la ruta caminando, se volteó y alzó su mano hacia mi como si yo fuera a pisarla. Inmediatamente un escalofrío recorrió mi espalda y frené, pegué la vuelta y busqué a la mujer pero no encontré nada más que oscuridad, volví hasta una Domino´s pizza y con la excusa de comprar algo para comer baje pero sin saber qué hacer. Sentía que quería que se bajara de la van, no sabia si pedir que llamaran a la policía, pero por qué? no entendía qué era pero sabía que algo iba mal y que iba a ir peor si no me detenía. En la pizzeria no me vendían mas que una pizza entera asi que volví con las manos vacías y de vuelta a la ruta, aunque sentía un frio en la espalda que me helaba la sangre y empecé a sudar de una manera inexplicable. Ni en cuatro días de trabajo había chivado tanto! Y ahi estaba bañado en sudor frío, sentía miedo inexplicable y le empecé a preguntar por su familia, me di cuenta que mentía cuando le pregunté cuantos hermanos tenía y me respondio "two o three, no two or three". Why you don´t know how many brothers have you? "Because we have diferents fathers"... Su respuesta no me convenció y le segui preguntando el nombre de su madre, la edad, le dije que era mejor que la llamara para avisarle que ibamos a caerle bien entrada la noche, bromee que le pidiera que nos recibiera con la cena lista... El miedo que experimentaba me parecía inexplicable pero era real y sabía que tenía que creer en lo que me estaba sucediendo, que algo malo iba a suceder si no lograba detener toda esa energía que me erizaba los pelos de la nuca.
Al llegar a Motueka le pregunté la calle y dudó un rato hasta que me dijo el nombre pero me fue guiando hasta la casa de su madre, por mi cabeza pasaban mil imagenes y quería llegar y encontrar a una mujer amable y contarle que por un momento había desconfiado de su hijo y reirnos... Llegamos a la casa, Dalton bajó los bolsos y atravesó una puerta con una manta como cortina, escuche la voz de su madre decir: "what are you doing here, Dalton!?" sonaba sorprendida y hasta irritada, tomé el otro bolso y cuando me dispuse entrar a la voz de "Hello!" apareció ante mi la mujer que había visto en la ruta y grtitó: "Don´t" al tiempo que alzaba su mano tal cual yo la había visto, su rostro arrugado desencajado, sosteniendo en una mano una pipa de crack, mientras que volteaba su cara ocultandose y dándome las espalda manteniendo su mano esquelética en alto como deteniéndome alli en la puerta de su casa; del otro lado de la mesa ratona había un hombre barbudo, del tipo de aborigen australiano, con gorro y abrigo, me miraba con una sonrisa inmutable sin pronunciar palabra. Dalton le ofreció un cigarrillo a su madre y le sonrió como minimizando la situación, yo seguía paralizado sin entender nada. La madre se levantó, dejó la pipa de crack y se dio vuelta enfrentando a Dalton acusandolo que se había fugado a Blenheim robándole todo el dinero que tenía ahorrado y robándole a la vecina también, inmediatamente les interrumpí diciendo: "Sorry I don´t want to be a problem, good night" y me volví a la van, la puse en marcha y retrocedí por la entrada rumbo a la calle, antes de llegar a la calle apareció Dalton corriendo con sus manos en el bolsillo de su canguro diciéndome: "Hey man come on, don´t be estupid it´s allright my mother was joking!" A lo que le respondí. "Sorry man I don´t want stay here" Se subió a la van y me dijo que fueramos a la casa de unas amigas de él que pasaramos la noche ahi que sus amigas me iban a gustar y blablabla. Yo ya no sabía cómo bajarlo, entonces le dije que me dijera el nombre de la calle y no lo sabía, intenté llamar a Iggy o Luis para decirles lo que me estaba sucediendo aunque ellos realmente no pudieran ayudarme desde Wanaka, pero mi celular se murió y se quedó sin batería. Me encontraba manejando bajo las indicaciones de Dalton dando vueltas y llegando hasta un barrio de casas en construcción, "here don´t live nobody man!" le dije a lo que me respondió "There´s a house builded at the corner" y le pregunté "what corner? left or right?" "emmmm right, no left" entonces observando que Dalton no sacaba sus manos del bolsillo de su buzo le pregunté: "What do you have in your pockett Dalton?" "Nothing" "What do you have in your pockett man!" y con un movimiento rapidísimo sacó un cuchillo y me lo puso en el cuello. "Ok, Leon, give me your money, come on come on!" "Easy man, easy, take it easy, take whatever you want but please don´t hurt me and please let me take my passport, please" Tomó el ultimo dinero que tenía en mi billetera y me preguntó si tenía más, después me dijo que buscara un lugar para estacionar la van, le diera la llaves y me bajara. Entonces mientras trataba que se calmara, ya que su risa histerica y el cuchillo en mi cuello me empezaban a hacer sentir que si no actuaba rápido el man ese me iba a a matar, le dije: "Ok man, take it easy I´m going to park there" y observando que el cuchillo me lo había puesto de su lado, con un rápido movimiento de mi brazo izquierdo que tenía en la palanca de cambios le arrebaté el cuchillo que cayó en la parte de atrás y frené bruscamente, el cinturón de seguridad me contuvo pero el no lo llevaba puesto y se fue hacia adelante, rápidamente lo agarré por la nuca y le estampé la cara varias veces contra el tablero de la van mientras lo trompeaba con mi mano derecha, sin dejar de golpearlo me quité el cinturón de seguridad me avalancé sobre él con todas las trompadas que podía aplicarle en tan pocos segundos y abrí la puerta y lo bajé a las patadas... sentía que había actuado tan rápidamente que podría haberme bajado y haberlo matado si así lo hubiese querido pero no corre por mi venas la sangre de un asesino y lo unico que quería en ese momento esra huir de ahi. Cerré la puerta y arranqué tan rápido como pude sin mirar atrás, logré mantener la calma y mis nervios a raya y salir a una calle que me llevó directo a la avenida principal, atravesé todo el pueblo buscando la comisaría y delante de mi divisé las luces de dos patrulleros detenidos uno a cada lado de la calle y la luz de una linterna haciéndome señas que me detuviera, estaban haciendo un control de alcoholemia! Yo no iba ya tan rápido así que me detuve y me encontré con una mujer policía que me pidió que le dijera mi nombre mientras me ponía el aparato en la boca, solo atiné a decirle "I´m just pass a fuckin´bad experience officer" con toda tranquilidad me respondió "ok, but tell your name" "leon" "Ok, Leon, no alcohol, have a good nigth"
Entonces me calmé y le pedí que me escuchara atentamente, que me habían asaltado y que la sangre que había en el tablero no era mía. Inmediatamente me hizo bajar de la van, mientras mantenía una mano en la pistola y llamaba a su compañera, bajé con las manos en alto, me palparon y me pidieron la ID, les expliqué lo sucedido, les dije que buscaran atrás que estaba el cuchillo caído en el piso, allí estaban, les mostre mi pasaporte y me pidieron que les explicara con detalles que había sucedido, a todo esto yo ya estaba más calmado. Una de las policías fue hasta el patrullero y chequeó mi pasaporte en el computador, mientras la otra me seguía preguntando cosas acerca de lo sucedido, luego de un largo rato me escoltaron (un patrullero atras y otro delante) hasta la comisaría con las luces encendidas. Pasé una de las peores noches de mi vida, cuanto más detalles les daba más iban armando la historia y parecía que me creían, un médico me atendió por la marca del cuchillo en el cuello, tomaron muestras de la sangre en el tablero y el cuchillo como evidencia y luego de tomarme la declaración me llevaron en un patrullero a buscar la casa de la madre de Dalton, al llegar una de las policías exclamo: "Oh no, the naughty house!" Hablaron con la madre quien les confirmó que yo había estado ahí con su hijo, pero que Dalton había vuelto con la cara rota y que se había fugado otra vez llevandose sus bolsos... Luego me llevaron al barrio en construcción donde me llevó Dalton y encontraron rastros de sangre y buscaron por las casas mientras yo esperaba dentro de un patrullero. Finalmente me condujeron de nuevo a la comisaría y me dijeron que iban a hacer todo lo que pudieran por dar con Dalton. Chequearon los antecedentes de Dalton, (que son varios) y chequearon mis antecedentes, también llamaron al contractor para el que trabajamos para ratificar la veracidad de mi relato. Finalmente una de las policías me ofreció una taza de té, luego de que ya no había dudas de lo sucedido. Radiqué la denuncia y ya bien entrada la madrugada me dejaron en libertad. Pasada toda la secuencia, regresé hasta Nelson donde estacioné la van frente a una casa cualquiera y me tiré a dormir, sin un peso para pagar un backpacker, durmiendo con un cuchillo en la mano, despertandome cada 5 minutos tirándole piñas al techo de la van, con un miedo recorriéndome el cuerpo que me duró varios días... Regresé al día siguiente a Blenheim y hablé con el contractor para explicarle que no iba a poder ir a trabajar... A esa hora ya estaba cansado de contar una y otra vez la misma historia. Dalton, sigue profugo en algún lado de la isla sur, New Zealand, yo sigo vivo y agradecido, una vez más este país me pone a prueba y las sigo pasando... Ahora ya han pasado varios días, pero aún así sigo tan cansado y tan lejos de casa...

Chapter X: Bendice y pasa












A Darío Gallo, por sus cinco minutos de conversación.

Los que me conocen y conocen mi pasado en Editorial Perfil se preguntarán si estaré haciendo uso de mi ironía, pero no, tan solo he aprendido a agradecer todo lo recibido, lo bueno y lo malo, ya que todo lo sucedido en mi pasado me ha convertido en lo que soy. Y difícilmente un león se convierta en perrito de la noche a la mañana y mucho menos en un cipayito, pero la rebeldía se paga caro en el mundo de los que nacieron perros y han aprendido a lamer la mano del amo y aceptar una galleta y mover el rabo.
Trabajando en la viñas aprendí a hacer uso de la herramientas y las personas (los recursos humanos) somo herramientas que en buenas manos servimos y en manos torpes no. Soy responsable de mi rebeldía, como de mi felinidad y mis principios, pero no soy responsable de la incapacidad de los demás de utilizar las herramientas para lograr sus fines. Y es que para las personas que tenemos férreos principios nos resulta incomprensible el accionar de aquellos que tan solo tienen férreos fines. Y no es una cuestión moral a la que apunto, porque a la moral se la lleva el tiempo y mañana cambia como una puta que se cambia las bragas para salir otra noche de ronda buscando nuevos clientes.
Recuerdo la felicidad cuando entré a trabajar a Perfil, el orgullo que sentía de haber sido seleccionado de entre unos cuantos candidatos, tan solo por mis habilidades, conocimientos e idoneidad para el trabajo requerido. Al poco tiempo me hicieron pagar el derecho de piso haciéndome desarrollar tareas extras para lo cual había sido convocado en un principio y acepté la forzada tarea por demostrar mis fuerzas. Me gustaba el trabajo y empezaba a comprender como funcionaba esa perversa máquina editorial, aunque sacándole el mayor provecho y cumpliendo siempre con mis tareas asignadas relacionadas al diseño audiovisual. Cuando la editorial decidió reestructurar el área donde yo había llegado fui advertido de lo que vendría pero imposibilitado de decidir sobre mi futuro. Intenté por todos los medios torcer el destino y aunque sabía que era muy difícil, no me di por vencido y puse mi mejor voluntad, aunque dejando en claro que mi caracter y mis principios son innegociables. Aún siendo el mejor en mi área era rebelde y mi rebeldía irritaba... y la rebeldía se paga muy caro en un mundo de esclavos, pero decidí tomar el camino difícil, el del leon animal salvaje y no el del perro cipayo con su galleta, su palmada en el lomo y mover el rabo.
Siempre supe que no me querían ahí y que buscaban la manera de desgastarme para que decidiera mi salida más fácil, pero aguanté estoico sabiendo que al final del camino lograría mi cometido o algo semejante que no traicionara mis principios (no los principios de otros) Fue así que fui dejado de lado hasta por mis propios compañeros, aquellos que temían replesalias por juntarse con un subversivo; porque en toda historia existe una línea superficial y otra profunda y yo elegí la sub-versión de los hechos, que no es ni remotamente más inverosímil que la línea superficial, aquella que se vende de las puertas para afuera del imperio del peridismo independiente. Nunca tuve una buena relación con los editores, porque ellos tampoco sabían muy bien el arte de editar, tampoco sabían cómo tratar con las personas, mucho menos tenían una idoneidad al respecto de la tarea y no es que yo me creyera mejor sino un poco menos berreta. Por supuesto hay excepciones y por supuesto supe tratar con todos y cada uno de ellos, porque la inteligencia radica en lograr con una gota de miel cazar más moscas que con una palmeta. Pero no todo el mundo tiene la misma habilidad ni la misma inteligencia, como asi tampoco todo el mundo tiene la misma rebeldía. Y fui duramente castigado, olvidado, dejado de lado, vapuleado, por mis jefes, por los subalternos, hasta por mis propios compañeros... En un mundo de falsedades me mantuve siempre fiel a mi mismo y aprendí a desconfiar de quienes se acercan amablemente a sacar información. Tuve grandes compañeros con los que compartí no solo horas de trabajo sino también principios y buenas experiencias y a ellos los recuerdo siempre con una sonrisa.
Me pasé buena parte de la vida intentando ser aceptado por mi padre, mis maestros, mis jefes, mis superiores, la autoridad... pero siempre, por más esfuerzo que pusiera era ignorado o ninguneado (para utilizar el término en boga) Y no fue hasta cuando dejé de perseguir la aprobación de mi padre cuando la conseguí. Y fue un momento hermoso que atesoro en mis recuerdos. No sucedió lo mismo ni con mis maestros ni con mis jefes, ni siquiera con is compañeros! Pasér una etapa muy difícil de la vida en la que fui olvidado hasta por mis mejores amigos y dejado de lado, tal vez por conducatas un poco destructivas, tal vez por ser fiel a mi temperamento. Yo que he conocido la derrota, el olvido, la indiferencia, la falta de oportunidades, nunca dejé de esforzarme y dar lo mejor de mi. Agoté mis fuerzas y me hice de abajo, no le debo a mis padres, ni fama, ni fortuna, ni un apellido ilustre, ni un trabajo; solo les debo el que me inculcaran la pasión por el trabajo y creer en mis sueños. Mi madre siempre me alentó incondicionalmente, mi padre lo hizo remarcándome sus diferencias, pero ambos me enseñaron a ganarme la vida con mi arte y mi trabajo. He tenido grandes discusiones con mis profesores desde la secundaria hasta la facultad y la mayoría de ellos aprendió a valorar mi espíritu guerrero incansable (aunque secretamente soy un mago)
En algunos momentos me he sentido dolido por el olvido, el left behind por parte de mis mejores amigos de la secundaria, aquellos con los que compartí los más importantes momentos de mi adolescencia, los mismos que me olvidaron y ya nunca más volvieron a ponerse en contacto, no les guardo rencor, pero me dolió. Me dolió tanto como cuando mis profesores de secundaria no creyeron en mi, como tampoco lo hiceron mis compañeros, como más tarde lo harían mis amigos de la facu, mis amigos del pantano, mis compañeros de perfil, mis compañeros de casa, mis más sinceros y mejores amigos, todos ellos me dejaron atrás sin siquiera importarles un poquito o demostrarmelo y no es que quiera ponerme en una posición de víctima, al contrario fui culpable de todo ello y no les guardo rencor, ni siquiera a mi jefe que me ninguneó como nadie, que me ignoró y hasta recortó las alas con las largas tijeras del poder, el mismo que irónicamente fue el primero en comunicarse conmigo y preguntarme que me había sucedido cuando salté desde las Rere falls y me fracturé el craneo. Y sin embargo a todos ellos les estoy agradecido, porque necesitaba ser atravesado por todo ese dolor para convertirme en lo que soy ahora, porque aunque mi jefe pensara que se sacaba una piedra del zapato me estaba dando una oportunidad que ni él se imaginaba. Logré en mi paso por Perfil lo que pocos, incluso con mi rebeldía logré lo que otros no, es probable que ya nadie me recuerde (o quiera recordarme por miedo a replesalias) o que incluso hayan quemado mi historial y hasta nieguen que he sido parte del staff de la editorial, como me negaron durante tanto tiempo ser reconocido como parte del staff de perfil.com y sin embargo no les guardo rencor, por el contrario les agradezco a todos y cada uno de ellos, los bendigo y paso... Como me dijo mi maestra chamana que hiciera con los hongos, como el sueño de la otra noche, como mis manos ateridas de frío, la tendinitis matándome las manos, el dolor que me carcomio por días trabajando como esclavo en las viñas de Blehneim y sin embargo por más dolor que sintiera nunca dejé de tocar mi guitarra arrancándole una tonada que me ayudara a convertir todo este dolor en fuerza para afrontar todo desafío que la vida me ponga delante... Todo ese dolor convertido en fuerzas y reflejos para afrontar lo que una noche me depararía la oscuridad de New Zealand más adelante... Tan solo preparándome para el futuro, templando mi espíritu, formándome como lo que soy: un león, salvaje, indomable, brutalmente sincero.

domingo, 7 de junio de 2009

Chapter IX: So pretty for a kiwi girl










Las mujeres en New Zealand no destacan por su belleza, excepto que no sean nativas de estas islas, por cuestiones culturales ni las maories ni las kiwis destacan en belleza, tal vez destacan en peso y en tamaño y alguna que otra tega un rostro con cierta belleza pero de ahí a que estén buenas para el ojo argento acostumbrado a tanta belleza argenta caminando por la calle... hay un abismo, o un océano, tal vez pacifico o tal vez bien guerrero.
Pero toda regla tiene su excepción... y en Wanaka encontré esa excepción llamada Halley. La conocí por medio de Laura, otra kiwi bastante linda aunque bastante poco interesante. No sé por qué pero la vanalidad suele ser poco profunda y un denominador común para todas las mujeres kiwis. Laura nos veía exóticos, pero como quien ve el exotismo para ufanarse de su vanidad. Para ella éramos "sus amigos sudamericanos" como si fueramos los cobayitos que Nick criaba en su habitacion de la casa fumona de Gizzy. No se si nos apreciaba o no, pero ella nos usaba para hacerles ver a sus amistades que ella tenia amigos sudacas... Sudamericans! y otro trago de cerveza. Halley era una colorada de rastas bastante linda y si bien la noche que la conocí me gustó no intercambiamos muchas palabras y la fiesta de garage era tan diferente a lo que los sudamericanos entendemos por fiesta que nos aburrimos y nos fuimos a un bar y las abandonamos en el mismo ambiente de borrachos y música para nada festiva. Antes de irme nos invitaron a otra fiesta y allí fuimos, pero antes pasamos por casa de Sofi y Luke donde fui blanco de las burlas ya que unas noches antes en pleno asado me había emborrachado con vino barato y me fui a dormir temprano porque estaba demasiado borracho. Estaba molesto que se burlaran de mi, como si ellos nunca se hubiesen emborrachado. Recuerdo que bebí tres cervezas con la panza vacía, ese día solo habia probado unas cucharadas de una sopa de tomate horrible que preparo Iggy, quien se molestó cuando vio que le había dado la sopa al perro que tenia un hambre atroz y Joke se había ido por el finde dejandonos a Bunny y Nigga, completamente hambreados. Luego llegó el vino y bebí copa tras copa mientras mantenía una discusión sin sentido con Sofi sobre cuestiones argentinas y la historia... llegué a darme cuenta lo frustrante que es discutir con personas que no pueden argumentar y sentí cierta decepción al comprobar que Sofi como tantos argentinos se vuelven intolerantes cuando se dan cuenta que no están a la altura de la discusión, acusandome de usar un lenguaje rebuscado y de argumentos descabellados como el imaginario social! Joke que escuchaba la discusión sin entender palabra me preguntó que demonios hablabamos y le resumi la discusion en un par de frases. Mi argumentación se basaba en la falsedad de la historia basada en un imaginario social inventado a la altura de las circunstancias, tema que discutí muchas veces con mi profesora de Sociología en la facu y uno de los pilares de mi diez del final para coronar una cursada más que excelente. Pero frente a mi circunstancial socia fotográfica poco podía hacer yo para explicarle mi punto de vista e intentar hacerle entender que era MI punto de vista y que así como yo aceptaba su insulsa argumentación de "lo creo porque me lo enseñaron en la escuela" ella no podía ni tan siquiera imaginarse mi punto de vista acusandome de revanchista y por poco de kirchnerista! Nada más alejado de la realidad... La discusión terminó abruptamente cuando ella me dijo que no quería seguir discutiendo porque ya ni sabía por que discutíamos... Y yo preferí llenar mi copa de vino y beber tratando de alejar la tristeza que me genera la estupida antinomia argentina que nos sume en la ignorancia y en el odio al otro porque si, rancia intolerancia que se perpetúa de generación en generación imposibilitándonos romper el círculo vicioso... Así terminé borrachísimo antes que Luis sacara el pedazo de carne arrebatado del horno de hierro... y si, lo dijo Iggy una vez: "teniendo un argentino presente que nos haga el asado que ellos saben"... Solo recuerdo el gusto a carne quemada por fuera y la sangre chorreando por dentro. Esa noche me fui a dormir muy temprano porque ya no daba más de la borrachera, Iggy había tirado las amanitas porque se habían podrido y yo me sentía tan mal por ellas, por tanta falta de consideracion de mi amigo quien las arrancó para dejarlas pudrir... y todo eso me daba vueltas y a las 4am me levanté a vomitar la carne arrebatada, el vino barato y la tristeza infinita que me provocaba un malestar pocas veces vivido. Pero esta noche era otra más lejana que aquella de borrachera y mis amigos seguían burlándose de mi, lo que me generó nuevo malestar por no poder explicarles la particular manera de sentir y vivir que me caracteriza. Tal vez si mi padre me hubiese regalado un departamento y un pasaje para irme al otro lado del mundo yo sería un argentino como tantos otros, pero me rompí el culo trabajando para pagarme el pasaje y venir a desahogarme de tanta argentinidad berreta y antinomica al culo del mundo para encontrarme con tantos argentinos berretas y antinómicos! Sentí patetismo por todo lo que me rodeaba y me fui con Iggy a comer al subway, porque estabamos hambrientos y esa iba a ser una noche de bebidas. Luego del subway subimos al Reef (el mismo bar donde fuimos a pedir trabajo tantas veces!) para encontrarnos con Laura que nos había invitado a una fiesta. Laura seguía presentándonos como "the sudamericans" a sus amistades femeninas y allí entre ellas me encontré a Halley mirándome y conversandome, preguntandome mil veces mi nombre, el cual no podía recordar y le costaría más de media noche para aprenderlo. Luego del Reef nos fuimos al New world (un supermercado) a comprar escabio... Iggy se decidió por un vino blanco barato de caja, Luis se abstuvo porque era el designado para manejar y yo compre un pack de cerveza double Brown (una mierda absoluta, pero barata) Y allí estaban Halley y dos chicas más en busca del vino más barato que pudieran comprar. Una pelirroja, una orocha y una rubia correteando a los gritos por los pasillos del acéptico supermercado. Para hacer tiempo nos fuimos a la orilla del lago a beber ya que para la fiesta faltaba bastante tiempo. Luego de un rato de beber frente al lago nos fuimos a la dirección que nos había pasado Laura, donde se suponía había una fiesta. Tardamos en llegar, nos perdimos en el camino pero lo logramos, no se escuchaba música ni ruido ni ningún indicio de fiesta y al subir una escalera encontramos gente bebiendo afuera de la casa que nos recibieron diciendo: "si no hay una fiesta hagamosla!" Y adentro había bastante gente, la mayoría varones y jugando al Guitar hero, con bajo, batería y micrófono incluído... La heroica banda completa, que de heroica solo tenía por competencia el más borracho pudiendo interpretar las canciones. Todo el mundo se burlaba de mi double brown! y nuevamente me sentia el che pibe de la fiesta jajaja! Pero no le di mucha importancia al fin y al cabo todas las cervezas de New Zealand son una mierda! Al cabo de unas horas aparecieron Halley y la rubia y la morocha... además de un montón de chabones con cajas de bourboun & cola. La fiesta era tan irreal como absurda, todo el mundo borracho intentando jugar al Guitar hero. Resulté muy malo para el juego, será porque a los músicos nos resulta tan extraño tocar una guitarra con botones... que al fin y al cabo bastante lejos de "tocar" se está y bien cercano a "hacer que se toca"... Iggy me lo confirmó: los músicos no somos buenos para esa farsa. Nos reímos mientras veíamos a todos embobados con el jueguito mientras pensabamos cuantos más chabones se enganchen con esa mierda más chances de chamuyar minitas tenemos jajajaja y asi fue... Halley estaba borrachisima al los pocos minutos y seguía sin recordar mi nombre así que arremetí contra la rubia que resultó ser australiana! Será por eso que sos tan linda le tiré... jajaja mientras reiamos y llenaba su copa con mas vino, el mismo vino barato que me había prometido no volver a beber. Luego de un rato Halley apareció aferrándome por la espalda y nos fuimos a fumar afuera, mientras conversabamos (esas conversaciones absurdas con una chica borracha) le confesé que era demasiado linda para ser una chica kiwi y se rió, pero Halley se reía de cualquier cosa ya. Más tarde se embarcó en una lucha contra un flaco derramando todos los vasos y botellas a su alcance! En una de mis escapadas a fumar lo descubrí a Iggy fumando! Él que había jurado no volver a hacerlo me pidió que no se lo contara a nadie y me reí por la estupidez de la petición pero al fin y al cabo estaba borracho así que le prometí no revelarlo (es por eso que vamos a hacer que no escribí esto jajajja) Más tarde la fiesta siguió tan absurda como innecesaria... será por eso que en sudamérca una fiesta asi se diferencia en que la banda es de verdad! Nos fuimos antes que los presentes empezaran a vomitarse unos a otros y termianmos en el Mint, un bar donde había tocado una banda de rock de verdad (aunque es tan difícil encontrar buenas bandas de rock acá!) Es cierto los kiwis son muy buenos imitando, hacen unos covers muy parecidos a los originales, pero carecen de creatividad para crear algo nuevo distinto o al menos original! El bar estaba lleno y en la entrada vendían salchichas a 2 dolares, asi que compramos unas y entramos... La música era bien rockera pero lo bastante agresiva para que la gente pudiera relacionarse! Las chicas saltaban y coreaban canciones que de seguro ni conocían, pero todo sea por el caretismo y eso de que todo es cuestión de imagen... Luke y Sofi se retiraron regalandome un whiscola que terminó de minarme la garganta en una noche donde había estado en patas a la intemperie y con temperaturas bajísimas (si, en la casa no se podía entrar con calzado) mientras una chica intentaba intercambiarle el gorro a Iggy sin demasiadas ofertas. Las chicas estaban esquivas o nosotros no sabíamos como encararlas asi que nos fuimos del aburrimiento y en el parking del bar nos cruzamos con unos kiwis y unos israelitas que nos invitaron a fumar. Y como por arte de magia (o del humo) apareció Halley atravesando el parking del New World, directo a mis brazos jurandome que ya no estaba tan borracha y que quería que le convidara un poco de humo jajaja. Nuestro abrazo duró un instante y luego ya se había ido adentro en busca de unos supuestos amigos, pero yo no sentía las ganas de seguirla y la observé irse por última vez, ya que luego yo me marcharía de Wanaka, no sin antes enviarle un mensaje de texto diciendole: "Sweet heart, the fuck 4 the next time"

Chapter VIII: Time to change














A Iggy, por la amistad

En Wanaka los días se sucedieron entre el trabajo en la farm de Joke y buscar infructuosamente un trabajo que nunca aparecería. No es extraño que al más férreo y hermético de los tres el dueño de la farm lo tomara para la joda. Y es que existe un arquetipo de kiwi, ignorante por sobre todos sus defectos y escasas virtudes al que le molestan las personas más inteligentes, aunque al hablar de inteligencia tratandose de un kiwi sea un eufemismo. Así Joke me tomó el pelo de manera agresiva desde el primer momento y yo se lo dejé en claro cuando le hice notar de su estupidez. Soy un cabron, si, pero el es un ignorante y no hay nada que ofenda más que la verdad. El me acusaba con mentiras yo le retrucaba con verdades y mis compañeros de viajes le festejaban todas sus bromas estupidas, convirtiéndose en estupidos complices. Los días siguieron pasando y sabia que tenia que irme de ahi, pero a donde? Me sentía mal estando en un lugar donde no me podía sentir cómodo, no importaba lo que hiciera, siempre estaba mal para el fuckin´Joke. Y no es que buscara su aprobacion sino que tan solo deseaba que me dejara en paz. Si estaba en silencio, porque estaba en silencio, si me reia porque me reia, si hablaba en español porque el no podia entender y asi... Era un esfuerzo inútil levantarse por las mañanas y saludar a los presentes con un good morning! Nadie contestaba, al cabo de unos días me di cuenta que eran así tanto joke como su mujer Pam o el eterno inquilino Stuart. A los pocos días Stuart comenzó a mirarnos con malos ojos, tal vez porque nos estabamos quedando supuestamente por free acomodation, aunque nunca habíamos hablado claramente con joke y lo último que yo deseaba era escaparme en plena noche sin pagar jajaja! Entonces Stu comenzó a entrometerse en todo trabajo que realizabamos! Parecíamos niños trepando arboles, cortando pinos, acarreando y quemando ramas. Joke nos trataba de maricones porque no queríamos subirnos a un pino altisimo a cortar las ramas y aunque no habia ninguna necesidad tanto Iggy como Luis intentaban aunque sin éxito la hazaña. Cada tanto llegaban visitas y había grandes cenas a las cuales a veces éramos invitados y a veces nos escapabamos un poco con vergüenza por no saber de qué iba la cosa, si la comida estaba incluída o si al intentar irnos ibamos a tener que pagar una fortuna. Luis e Iggy eran más compinches y me empezaron a dejar de lado, en parte porque yo me refugiaba en la internet, escribiendo mails, contestando mails, buscando trabajo, actualizando el blog... Luego llegaban y me reclamaban que les pagara parte de la cena, cena de la que no había participado en la decisión ni mucho menos y comencé a molestarme con esta actuación de pseudo democracia! Hasta que se lo manifesté un día tal vez no de la mejor manera y logré imponer mi voto y desición de preparar milanesas para el almuerzo. Almuerzo al cual Iggy había invitado a Joke y Pam. Es realmente difícil tratar de decidir sobre comida cuando se trata con un chef, y no tengo nada contra la cocina sofisticada pero yo soy bastante más simple, cuando tengo hambre no pierdo tiempo en decidir qué comer y lidiar con Iggy y Luis era una pérdida de tiempo y mi paciencia se agotaba. Finalmente les hice entender que me preguntaban que preferia de compromiso y que me comenzaba a hartar de este comportamiento sugiriendoles que dejaramos de compartir los gastos por comidas que ni a uno ni a otro podían interesarnos, pero aflojaron y me dejaron seguir con mi plan de milanesas, porque en chile no comen milanesas y en mexico, ni idea. Preparé las milanesas napolitanas como me gustan a mi pero Joke y Pam se fueron para el almuerzo deshonrando mi comida, pero en vez de molestarme me alegré de no verles la cara. A veces me pregunto por qué este tipo de gente ofrece alojamiento cuando no tienen la más puta idea de hospitalidad. Y es que acá en New Zealand es un verdadero negocio poner un backpacker u ofrecer cama y comida sin siquiera saber cómo desarrolar un sentido de la hospitalidad. Pareciera que cualquier pelotudo pone un cartel que ofrece cama y comida y te tratan como el culo. Para la cena regresaron y les dijimos que había milas en el horno que podian comerlas, que los esperamos para almorzar pero nunca llegaron y seguimos con lo nuestro. A todo esto Iggy ya caminaba por las peredes cansado de no saber qué hacer y se lamentaba de no tener compu para internetear mientras Luis y yo le deciamos "aja" mientras seguíamos absorbidos por la internet. Los días siguieron pasando, Wanaka no nos daba trabajo y la plata se agotaba. Conocí a Sofi una argentina fotografa también con quien desarrollamos un proyecto para fotografia en la montaña, pero en los centros de esquí nos boludeaban todo el tiempo y nunca se concretó. Me di cuenta que ya no quería estar ahi una mañana cuando me quede trabajando solo mientras Iggy y Luis se fueron al pueblo a dar una vuelta. Regresaron cuando el trabajo estaba casi terminado, igualmente me divertí manejando un carrito llevando leña de un lado a otro. Iggy me preguntó para que llevaba la leña de un lado a otro y le contesté que para hacer que trabajaba. No me importaba ya lo que hiciéramos, al fin y al cabo Joke no tenía demasiada necesidad de darnos trabajo y se lo pasaba inventando huevadas, a lo cual solo me quedó trabajar en huevadas sin llevarle demasiado la atención. Y así pasaron los días mientras mi insatisfacción crecía, la impaciencia de Iggy también y la parsimonia de Luis, también iba en aumento. Salíamos alguna noche a jugar al poker o a dar vueltas con Sofi y Luke (el novio galés de Sofi) con quien había buena onda y nos cagábamos de risa. Pero como en todo grupo siempre hay alguien de quién rírse y ese papel me tocaba a mi, tal vez por ser el más cabrón de todos, tal vez por no poder para la cabeza y dejar de pensar que el dinero se agotaba y Wanaka no nos iba a dar trabajo y ya no queria seguir trabajando para un kiwi ignorante que en vez de ver amigos en los demás sólo podía generar enemigos o al menos - porque no es bueno crearse enemigos que no están a la altura de uno - antipatía. Decidí buscar otro rumbo y empecé a gestionar otro trabajo en otro lado, en parte ya me estaba hartando de Wanaka y su fomedad para usar un chilenismo jajaja. Conseguí trabajo y decidí irme lo más rápido posible de ahi, sin sospechar lo que me deparaba el futuro cercano... Y es que a veces uno debe apartar el camino de los amigos por ansias de libertad y de renovar el aire, porque tres es multitud y al fin y al cabo la parejita eran Iggy y Luis y yo no tenía demasiada cabida en el medio, ni tampoco la quería. Así fue como una noche recibí el mensaje salvador que me decía que me presentara el martes siguiente para trabajar en Blenheim y qué mejor que ir a lo seguro, aunque ahora se que tal vez me equivoqué al venir al pueblo más agreste de todo New Zealand... pero mis convicciones son férreas y firmes cuando me lo propongo y así comencé a preparar mi partida y ponerle fin a un viaje compartido que tuvo sus buenos momentos y sus no tan buenos, pero prefiero quedarme con lo bueno y dejar en el pasado toda la amargura...

miércoles, 27 de mayo de 2009

Chapter VII: Freeride extreme













Llegamos de madrugada a la isla sur con un frío invernal, pese a que aún es otoño, paramos en un backpacker donde nos arrancaron la cabeza así mal... 27 dolares la noche (publicado en la lonely planet a nz$17 la noche, fucking BBH y la puta que te pario!) Igualmente nos quedamos porque a esa hora de la madrugada neocelandeza (00.30hs) era impensable cruzarse al menos un alma encarnada en las frias calles de Picton, el lugar donde llega el ferry a la isla sur. Al menos nos ofrecieron un plato de sopa caliente (o 3 jajaja) y miramos una pelicula que no voy a decir cuál fue porque vale más es misterio porque si... no me reí tanto como esperaba (bueno será que mi espiritu está defraudado de New zealand y ya nada tiene color, sabor, aunque más no sea un brillo artificial de una piedra berreta?) sin embargo fui el último en dormirme. A la mañana siguiente hicimos uso del free breakfast (tostadas, dulces varios y café) cuando solicitamos la leche para el café, la dueña nos interrogó: You didn´t see the cow in the backyard? Y soltó una carcajada haciéndonos reir por un rato largo. Conocimos a una pareja de canadienses con bastante poco humor y a una española viajera con quien conversé largo rato mientras intentaba pasar las tostadas y el café... Será que me acostumbré a desayunar livianito que no me banco un desayuno "abundante". Si, mi ironía hasta la muerte! jajaja Arrancamos de Picton rumbeando hacia el sur, parando cada tanto para el smoko time caravanero. Me entretuve sacando fotos y grabando videítos mientras Marie (la alemana) sostenía el volante. Luego me arrebató la cámara para usarla mientras yo no quitaba la vista de la ruta (un segundo de distracción te puede costar la vida en estas sinuosidades extremas) y me puse nervioso temiendo alguna mala jugada... Es difícil de explicar, pero mi cámara es sagrada, es mi herramienta de trabajo, la fotografía no es un hobbie para mi, hobbies tienen los mediocres yo tengo actividades creativas... En vano fueron todas las recomendaciones y trataba de controlar mis impulsos para no arrebatarle la cámara de las manos a la germana... Luego de un rato ella me preguntó si le molestaba si ponía "su" música y cometí el grave error de decirle que no. A los cinco minutos ya estaba completamente arrepentido... no es que no tenga una apertura musical ni mucho menos pero detesto no escuchar canciones completas, 3o segundos de un tema, 1 minuto 20 de otro, 15 segundos del que sigue... Y asi estuve conteniendo mi ira contra tan pésima musicalización donde no existía una sola canción completa! Al son de Ventura llegamos a algún lado a comprar comida. A estas alturas descubrimos con Iggy que compartíamos la no simpatía por Marie. Yo descubrí cuanto detesto la actitud de los fumadores de tabaco de ni preguntar si molesta el humo. Luego de mucha ruta llegamos a Christchurch y conseguimos alojamiento en una casa donde vive una chilena amiga de Iggy. El dueño de la casa nos consiguió alojamiento en Queenstown para la noche siguiente. Teníamos ganas de salir a ver qué onda la noche, paseamos por callejones de estilo europeo pero nunca llegamos a la noche porque se largó a llover y el cansancio nos venció rendidos a los pies de una estufa a leña. Partimos a la mañana siguiente y llegamos a Queenstown y nos quedamos en una casa helada y repleta de gente: la casa de los hobbits! Dueña de una arquitectura imposible e inverosímil, digna de un Escher de hongos. El dueño de la casa de Queenstown nos consiguió alojamiento en Wanaka y allí partimos a instalarnos. Wanaka es una villa turistica (a esta altura hablar de ciudad en new zealand es una mentira) diminuta y hermosa. el panorama laboral es asperisimo y si bien luego de una semana los carteles de los bares cambiaron del estricto "NO JOB" al esperanzador "NO JOB until july" Wanaka sigue siendo una hermosa villa turistica donde despilfarrar dinero... Sin embargo Wanaka alberga otros misterios naturales como las amanitas muscarias que crecen bajo sus pinos y los golden top que crecen en los potreros... Y allí nos dirigimos en contadas ocasiones luego de la lluvia en mañanas de sol caminando mirando al suelo en busca de los preciados hongos. La naturaleza es extraña, gracias a la bosta de las vacas crecen estos hongos simil cucumelo, que tan alegremente recogimos en frías mañanas y tardes. FRIAS. Pese a todo la dueña de casa nos alertó "this mushrooms are bad" Es extraño como la ignorancia domina el mundo... Noches más adelante comprendí el por qué de la ignorancia dominando el mundo y no hay nada más necio que el ignorante. Y así luego de trabajar un poco en la granja para pagar el alojamiento una mañana partimos rumbo al campito de las vaquitas a recoger golden top y escalar una montaña. Comimos hongos secos y tambien frescos, y contrariamente a la tradición estos hongos sabía entre melon y sandía, muy ricos, pese a que Iggy se lamenteba de lo feo que le resultaba tragar uno tras otro jajaja. Cruzamos un arroyo por sobre un alambrado y empezamos a buscar el camino para subir, al cabo de un rato yo ya estaba totalmente compenetrado con la montaña pese a que mis amigos seguían sin avistar "el camino" que yo seguía. Desistimos y bajamos para intentar por otro lado, no sin antes mojarnos los pies con el agua estancada... Encontramos cuevas y caminitos ocultos que empezamos a seguir subiendo el cerro. Yo empecé a ver claramente donde seguían los caminitos y los puentes y mis amigos se reían de mis caminitos y mis puentes, optando por otros rumbos. Debí aclarar que un tronco caído que comunica dos piedras era para mi un puente jajaja. Alli en la ladera estaban los arboles y los arbustos y yuyos tndiéndome sus brazos para que yo me aferrara fuerte, subíamos lentamente, la parte más difícil fue la piedra mojada donde solo nos quedaba aferarnos a los musgos jajaja, el frio se hacía sentir y finalmente llegamos a un descanso desde donde observamos gente observándonos desde la cima. "Tal vez planean dispararnos" dijo Iggy mientras se ocultaba detrás de mi jajaja y el enigma de la gente de la cima nos alentó a seguir subiendo, si bien esa fue la parte más agotadora pese a que ya no subíamos en cuatro patas. "Miralo al León convertido en cabra montañosa, Luis" observaba Iggy mientras reía. La risa ese estado de descarga, como luego de la foto en la cima donde entramos en risa extrema durante un buen rato. Continuamos subiendo con el espíritu de Rocky Balboa, corriendo en la montaña, aunque a los pocos minutos yo ya no daba más pero pese al cansancio no aflojaba. Nos costó un buen rato subir a la cima y allí nos sentamos a contemplar la vista del lago Wanaka. Los colores tenían un movimiento irreal y los rayos del sol hacían cambiar las tonalidades... Nos sentíamos felices de estar ahi arriba pese a que no era la cima absoluta (cual es la cima en la montaña acaso?) y decidimos seguir hasta donde habíamos visto la gente observarnos, con los últimos esfuerzos logramos escalar hasta la cima donde al llegar nos encontramos un hermoso banco de madera para contemplar la vista desde el lookout: habíamos subido la montaña por la espalda, del otro lado un extenso track se abría paso para subir fácilmente... Nos cagamos de risa viviendo esa alegoría que representaba nuestro acto latino de subir por el lado salvaje para comprender que los kiwis habían construído un camino para subir por el lado fácil... Pese a todo nos sentíamos con tanta energía que decidimos descender de la montaña al trote, cuesta abajo, saltando como cabras locas en completa y total armonía con la naturaleza, escuchando el eco de nuestros pasos sobre la piedra, riendo de nuestra osadía... Algunos nacimos para trepar por el lado difícil de la vida y creanme: el esfuerzo engrandece el goce de alcanzar las metas...

Chapter VI: Left behind












El trabajo en Gisborne se agotaba y el picking de mandarinas se tardó dos semanas más de lo normal, pese a que fue en Gizzy donde se pickearon las primeras mandarinas - dos semanas antes que en Northland, la zona cítrica por excelencia - Luego de insistir mucho logré conseguir trabajo con una contractor llamada Cindy, en la mañana pasé a despertarlo a Iggy (el pelado) y a Nacho (el madrileño) para ir a trabajar, pero Nacho tenía otros planes así que arrancamos con Iggy derecho para la orchard siguiendo a Tina, la socia de Cindy. El primer día fue duro porque las mandarinas seguían verdes y el primer bin estaba atiborrada de mandarinas verdes en el borde: mal. Aunque al pickearlas se veían naranjas todavía les faltaba y algunas llegaban a tener partes verdes, las cuales no servían. Lloyd, el manager de la orchard de muy mala manera me dijo que no tenía que pickear las verdes y al sacar la mandarina y tirarla me regañó: don´t throw the fruit to the ground, it´s money! Recordé aquella lección de la Chiqui Gonzalez, mi profesora de dirección de actores, de cómo utilizar el tono de voz para llegar a lograr la reacción correcta. Si Lloyd me hubiese explicado con un poco más de paciencia y un tono más ameno yo hubiese comprendido en el acto que sólo debía pickear las mandarinas completamente naranjas, que las que aún estaban verdes en una semana más iban a estar completamente maduras. Y las malas maneras generan malas reacciones. Ese día pickeamos tres bines hasta el final de la jornada, lluviosa en todo momento. Sin embargo Iggy insistía en resaltar lo relajada que era la pega. Al día siguiente emprendimos el ritual diario, pasaba a buscar a Iggy en la van y arrancábamos para la orchard fumando en el viaje, contemplando los primeros rayos del sol y las primeras hojas del otoño caer con la brisa gisborneana. Al llegar arrancábamos a pickear por la row donde habíamos dejado el día anterior, generalmente escuchando música con nuestros reproductores de mp3 que aliviaban nuestra jornada. Para el smoko siempre estábamos preparado aunque generalmente no llegábamos a llenar el primer bin. Luego el lunch para finalmente despedirnos de la jornada a la orden de "che, armate otro"... Los primeros días nos fuimos poniendo a tono con el trabajo, recibiendo las indicaciones de Tina en un principio y de "Jessee from gizzy" luego. También conversando con el tractor driver, Ben, un maori que nos ofreció una onza de "chronic" y nos invitó a fumar un buckett en el lunch mientras los jefes estaban lejos. Nos contó que él la cultivaba en el campo lindero, un maizal tupido y desatendido. Entre las plantas de maiz él cultivaba las chronics en outdoor jurando que era la mejor weed que podíamos conseguir en Gizzy. Nos prometió una onza apenas la tuviera secada y continuó su trabajo manejando el tractor con su pañuelo de Black power y su buzo con una hoja de marihuana en la espalda, cada vez que pasaba me hacía el saludo black power y yo le contestaba sonriendo y repitiendo el mismo gesto del puño cerrado con el brazo en alto, aunque sinceramente me caía bastante mal. El trabajo era realmente relajado, al tercer día solo estábamos Iggy y yo trabajando en la hectárea y unos días más tarde Jesse nos dejó a cargo de Corey, la hija de Tina, una maori de tetas generosas que nos enseñaba su escote cada vez que se agachaba para sacar una mandarina y mostrarnosla mientras nos decía: too green. Todos los días llegaba alguno de los jefes y nos amenazaba con echarnos si pickeábamos una sola mandarina verde más. A los pocos días descubrieron nuestro "green corner" entonces nos enseñaron la técnica del "green bottom" y a "pintar" los bines, técnica que consistía en poner abajo las mandarinas mas verdes y las últimas bolsas solo naranjas... Con lo cual disimulábamos bastante bien el bin. Esta técnica me la enseñaron los supervisores en el picking de manzana diciéndome: "only pick the goods when the boss is coming". Y los boss no venían nunca por la row... hasta que llegaban. Entonces empecé a dejar un árbol de mandarinas bien naranjas cerca del bin para ponerlas encima del resto y cuando Lloyd o Cindy se aproximaban yo pickeaba a gran velocidad las mandarinas para tapar las verdes. No es que deliberadamente pickeara las verdes sino que las mandarinas estaban aún verdes y una mandarina que de un lado era naranja furioso del otro estaba zarpada en verde. Al caer el sol ya no se podía ver correctamente y una tarde nos fuimos al carajo con Iggy pickeando mandarinas verdes, a lo que Jesse decidió suspendernos el día de trabajo y nos dijo: "come back tomorrow, maybe the boss give you another chance"... Y tuvimos otra oportunidad finalmente (pero nos cagaron un bin) y seguimos embalados escuchando psy trance para pickear más rápido. Los días se aceleraron, fumar-pickear-psytrance-lunch-pickear-fumar-go home. Todo era repetición, las row, las wineyards, las espalderas de álamos... Y pickear mandarinas... Iggy me preguntaba: cómo hací weon pa´pickear tan rápido?" a lo que yo contestaba: work don´t talk... jajaja. Y todos los días o venían los jefes o los supervisores inventando alguna excusa para que nos fuéramos antes así ellos se podían ir antes. A la semana teníamos a Benito (el bong del Nacho) como la herramienta más importante del picker, aguardándonos al lado del bin o de un árbol para hacer el mini smoko. Llegamos a tomarnos solo el lunch (media hora) como único descanso en la jornada. Nos estábamos convirtiendo en máquinas de pickear... Sino fuera por la salvedad que siempre se nos pasaba alguna verde, es que realmente es difícil llenar un bien cuando las mandarinas estás aún verdes! Llegó finalmente el día de la onza seca y al examinarla no se veía tan mal, pese a que en el auto le dije a Iggy que para ser una onza era demasiado poco... Y quizo el destino que esa misma tarde en casa de Iggy nos encontráramos a un dealer en el living sentado fumando SU hierba quién al ver la onza de Iggy empezó a hacerla mierda, "this shit is not chronic, this is chronic!" decía mientras enseñaba un twenty de su weed. Conversando con él me di cuenta que no tenía demasiada idea de cultivo y que era un boca de jarro que compraba y revendía, pero no cultivaba. Ahí me di cuenta que todos los dealers de Gizzy eran mentirosos, porque no tenían la más remota idea de qué genética estaban cultivando o comercializando y siempre mentían diciendo "this is afgan", "this is white rinno", "this is chronic" mientras todos tenían la misma mierda mal secada de gizzy. Un error fatal en el secado es poner los cogollos en el microondas y todos estos maoríes secan la weed en el microwave! Al día siguiente mi amigo habló con el Ben y le pidió que le devolviera la plata o le pasara más weed, a lo que el maori volvió a mentir prometiendo: "tomorrow"... A los pocos días Corey me ofreció weed, me mostró una onza que sacó de un balde de 5 litros donde tenía muchas bolsas de onzas, ahí en el asiento trasero de su 4x4. Eso me hizo comprender por qué muchos de los maories no quieren trabajar pudiendo vivir de la mierda que cultivan. Si al menos se interesaran por comprender la planta y aprender a mejorar sus cosechas, pero ya saben eso de que Dios le da pan a quien no tiene dientes... y no estoy intentando ser sarcástico. El trabajo se puso denso cuando nos revisaron los bines y nos dijeron que estaban muy verdes y que no nos iban a pagar, con lo cual luego de una tensa situación resolvieron mandarnos para otra orchard a cosechar mandarinas japonesas... Al llegar a la otra orchard nos encontramos con unas mandarinas diminutas y unos árboles impenetrables, el trabajo se complicaba y los bines había que llenarlos a tope... al principio Cindy nos dijo que nos iban a pagar NZ$45 por bin (5 dólares más que los otros) pero luego de un rato volvió y nos dijo que nos iban a pagar 42 dólares por bin. Le dijimos que íbamos a terminar el bin y nos marchábamos a la casa hasta el día siguiente y Cindy se enojó y nos amenazó que si nos íbamos no volviéramos. Le pedí que me diera el recibo de sueldo para evaluar la situación y al ver que solo nos pagaron 260 dólares por una semana completa de trabajo le dije que a mi no me servía seguir trabajando, pero Iggy me convenció que siguiéramos trabajando o haciendo como que trabajábamos... Al día siguiente llovió mucho y nos avisaron que no se trabajaba y al otro día le avisamos que no íbamos a ir más. No nos pagaron los primeros días y cuando preguntamos Tina nos dijo que se iba a fijar pero nunca nos pagaron los primeros días que fueron trabajados por hora, no por producción. Ya estábamos de cara a la última semana en Gizzy - porque habíamos decidido irnos al sur con Iggy y Luis el , chef mexicano - cuando conseguí un trabajo diferente: modelando desnudo para una escuela de arte. Así que ahí fui, primero con Norman el profesor de dibujo, a ver las instalaciones y luego a charlar a un bar vino y springs rolls de por medio. Al lunes siguiente estaba allí preparado para desnudarme frente a la docena de alumnos. Me lo tomé de la forma más natural posible y mantuve las posturas estoicamente mientras la clase de mayoría femenina me observaba y dibujaba. Creo que nunca había pensado tanto en la reina de inglaterra ni en Margaret Tatcher para evitar una erección aunque tampoco sé por qué me daba más vergüenza tener una erección que no tenerla... Deben haber sido los 40 dólares más fáciles que gané en mi vida por el módico esfuerzo de ponerme en bolas y recostarme en un sillón o adoptar la postura del pensador del Rodin. Mi experiencia con modelos desnudos siempre fue del otro lado de la cámara o del papel, pero esta vez era yo el desnudo y observado. Al regreso me llevó otra de las profesoras con quien mantuve una extensa charla sobre la displicente actitud maori y otras cuestiones de idiosincracia kiwi. Una amena e interesante conversación en una fría noche en Gizzy con viento y lluvia... Me volvieron a llamar de la escuela pero les dije que me marchaban y me dijeron que si volvía a Gisborne pasara a visitarlos que seguramente iban a llamarme para otra sesión. Y así se sucedieron los últimos días en Gisborne, sin trabajo fijo, con frío y lluvia y un malestar con alguna gente del backpacker con la que había habido algún que otro mal entendido de difícil solución. En esos últimos días compartí muchos momentos con Nacho el madrileño que me llenaron de alegría, con Nick el kiwi quien me defraudó inesperadamente, con Joe un maori del quien siento un poco de pena y por supuesto con Iggy y luis con quienes estábamos a punto de emprender el viaje a la isla sur. Todo era una incógnita para mí porque no sabía qué venía después y Gisborne estaba enrarecido. Finalmente se sumó Marie, una alemana, al viaje y me alivianó los gastos de combustible aunque me llenó la van de olor a tabaco. A todo esto la última semana en Gizzy me propuse no fumar porque necesitaba una limpieza antes de que se me cagaran los bronquios... Y me banqué estoicamente esa semana en la casa fumona donde vivían Iggy, Nacho, Joe, Nick, Steve y James... Y donde siempre había un mínimo de tres maories agregados de fumones. Imposible no fumar, pero lo logré. La última noche en plena fiesta de despedida un maori se robó la computadora de Iggy en complicidad con otro y pese a que sabíamos que fueron ellos no pudimos hacer nada, en parte porque Nick el kiwi que había llevado a estos culeados empezó a demorar toda la situación y se lavó olímpicamente las manos. Los maories negaron todo (uno de ellos está con una tobillera con libertad condicional) y mintieron todo el tiempo. Yo lo sabía, Iggy, lo sabía, Nick, lo sabía y nadie podía hacer nada. Esa noche hablando con Joe él me confesó algunas acciones que no estoy seguro si serán ciertas o no, pero conociendo el pasado caníbal de los maories le hice prometer que nunca me iba a comer... Ese mal momento, el robo, nos detuvo dos días más y luego de impotentes actos decidimos partir dejando atrás a Gizzy y la mala vibra... Sentí una alegría inmensa cuando miré por el retrovisor por última vez el pueblo que me retuvo durante cinco meses, allí donde llegué con Marcell y chocamos, allí donde me fracturé la cara y me sané, allí donde cada vez que quería irme me ofrecían trabajo. El último día antes de irme, Gizzy hizo el último esfuerzo por retenerme: Hira me llamó ofreciéndome trabajo en el picking de mandarina! jajaja Le dije amablemente que le agradecía la oferta pero que mi tiempo en Gizzy se había terminado y que me iba a la isla sur, el comprendió y me deseó suerte.
Por un momento pensé que Gizzy era el pueblo con más cantidad de maories... y es que Gisborne es el pueblo con más maories en todo New Zealand!
Nos fuimos un viernes de un pique directo a Wellington, adonde llegamos luego de subir una montaña sinuosísima en pleno diluvio... El viaje fue interesante, bellos paisajes y un rumbo nuevo, lugares donde habían estado amigos (como la fábrica de cerveza Tui desde donde me escribió Marcell) o Palmerston North a donde se había ido a trabajar Keisuke. Pasamos de largo por Napier (mi primer destino antes de que Gizzy me secuestrara) casi sin siquiera mirar la playa de piedra y arena negra. conversamos de mil cosas con Marie y me sentía de nuevo en la partida, así como cuando viajé con Marcell, obligado a hablar en inglés y haciendo un esfuerzo sobrehumano para comunicar mis ideas en otro idioma! El día en Welli esperando la hora del ferry fue corto, pasando por un bar chileno (los amigos) a comer unas empanadas y vino. Dejamos Welli a las 9 pm, hora que salía el ferry en plena tormenta. Me gustó el aire de Wellington y la movida musical que tiene, quizás una de la más grande de New Zealand... Ya en el ferry decidí que ameritaba sumarme a los muchachos y fumarme uno mirando como lentamente la isla norte se perdía en el oscuridad... Al fin y al cabo la semana ideal tiene cinco días! Calé hondo el porro y luego exhalé una bocanada de humo que se fue en dirección a la isla norte al igual que mi agradecimiento por tantas aventuras y por permitirme conservar mi vida. La noche era oscuramente cerrada mientras el ferry se bamboleaba de un lado a otro surcando olas de tres metros que salpicaban mis ilusiones depositadas en la South Island...

lunes, 25 de mayo de 2009

Chapter V: The bottom of the fall























A Emilia, quién me abrazó sumergido en el estanque.

Hace meses atrás - si, el tiempo pasa para todos - estaba en el Albert Park de Auckland sentado una mañana de sol preguntándome qué carajos hacía en New Zealand. Solitarios días intentando comunicarme con la gente, mirando la ciudad, aturdido y ciertamente desconcertado ante el impacto cultural. En un hemp store me puse a conversar con el flaco que atendía y le regalé un disco de Low valium que intencionalmente empaqué en la mochila antes de partir desde La Paternal. La charla giraba sobre lo obvio: dónde conseguir porro... "You´ll need made friends, buddy" Y vaya que tenía razón.
Desde lo alto de las Rere falls miraba el agua intentando juntar valor para saltar y vencer el pánico a las alturas. Me preguntaba: que carajos hago acá ariba? Y ahora sé la respuesta que hasta ese entonces ni intuía: Saltar desde las Rere falls. Y aunque suene ilógico o demencial yo vine a New Zealand a saltar de las Rere falls, lo mío no fue un salto acrobático, fue un salto de fe que me llevó al fondo de la cascada a vivir los 300 años más increíbles de mi vida.
La caída duró aproximadamente unos cinco segundos, de los cuales solo recuerdo el bache en negro sin sonido, al tocar el agua abrí los ojos y pude ver cómo los rayos del sol penetraban en la oscuridad del estanque al pie de las Rere falls, inmediatamente sobrevino un golpe fuertísimo y negro que me desplazó de mi cuerpo y me dejó allí abajo del agua. Comencé a hundirme lentamente mientras comenzaba a tener recuerdos de cuando estaba en el vientre de mi madre, una sensasión placentera de paz uterina, una paz que anhelaba desde que había despegado el avión desde Ezeiza. Lo primero que ví fue un destello blanco agitándose como un pedazo de tela bajo el agua, ondulando y rodeándome, al acercarse pude ver su rostro (era ella) mi alma gemela y estaba ahí para abrazarme... Estuvimos abrazados largo rato hasta que la presencia del estanque comenzó a acunarme como a un niño, en ningún momento pensé en que estaba muriendo ni en que habría sucedido con mi cuerpo ya que yo estaba ahí y no podía recordar cómo había llegado. Y entonces sentí como el espíritu de la tierra, nuestra madre tierra me llevaba en sus brazos y me vestía con una túnica blanca llevándome como a un niño... y yo era un niño. La paz era inconmensurable y el silencio parecía susurrar una melodía hipnótica que se repetía como un mantra. Todo allí era revelador para mis ojos que poco podían entender lo que veían.
Los primeros cien años los dediqué al estudio de la tierra escuchando atentamente las lecciones impartidas por la madre naturaleza, los siguientes cien años los dediqué al estudio del hombre y el impacto de éste sobre el planeta - lo que me provocó un llanto inenarrable, completamente silencioso - los últimos cien años los dediqué a ver lo que vendrá...
Concluído mi aprendizaje, la pacha me llevó de nuevo al estanque acunándome pero ya no siendo un niño sino un adulto. Sentí una leve tristeza temiendo dejar aquel sitio tan apacible, pero inmediatamente la madre naturaleza me consoló diciéndome que recordara todo lo aprendido y lo pusiera en práctica, que ese era el momento de partir al lugar desde donde sentía me tironeaban y me dejé ir dejando allí en el fondo del estanque aquella magnífica presencia, con una sonrisa en mi rostro saltando a la inversa, repasando en un segundo aquello vivido allí abajo durante trescientos años, imagen tras imagen, palabra tras palabra y ya no dolía ni me freía la cabeza como otras veces intentando aferrarme a las imágenes, intentando recordar, intentando quedarme allí en el otro lado... Ahora era distinto, ahora tranquilamente me dejé tironear por el flaco que saltó a rescatarme y la gente que se tiró al agua con la misma intención. Si antes de dar ese pequeño paso no concebía bajarme humillado por no haber tenido la valentía de saltar, al salir del agua caminando, repitiendo con una sonrisa: está pasando otra vez, cada paso que daba destacaba en firmeza y liviandad emergiendo de las aguas como un hombre completamente diferente al que había caído doce metros para romper la piedra del fondo y su cara... Ese golpe se llevó bien lejos toda esa energía que me estaba consumiendo y me llevaba hacia abajo a las profundidades de mi ser más oscuro. Sentía el mareo y la excitación todo junto en la piel, sentía cada célula de mi cuerpo aún movilizadas, y podía comprender que mi cara se estaba amoratando. Tomé unas fotografías para verme, casi sin mirar, caminé hasta una roca, casi sin mirar sintiendo los músculos de mi pecho pesados y adoloridos. Sentía unas ganas profundas de dormir, pero sabía que ese golpe había sido fuerte, muy fuerte. Solo podía responder "I´m ok, dont worry about me"... y la gente empezaba a salir del estupor al verme caminar entre ellos, segundos atrás cayendo directo a la piedra golpeando estruendosamente, quedando inconsciente durante siete segundos boca abajo, flotando mi cuerpo inerte. Corrí debajo del agua y a cada paso sentía todo mi cuerpo adolorido y el agua cayendo lavándome la cara me producía un dolor muy fuerte aunque la frescura del agua aliviaba mi dolor que empezaba a concentrarse en mi ojo izquierdo. Luego de las fotos de rigor con las Rere falls de fondo mis amigos decidieron regresar a Guizzy, un poco preocupados por mi estado. Durante el viaje me tendí en el asiento trasero del auto de Yutaka, mientras ejercitaba la respiración para mantener el pulso, sentía desvanecerme. Finalmente en 12 berry st, logré bajarme adolorido mientras buscaba llegar al baño para lavarme la cara y sacarme toda la sangre coagulada y los mocos de mi nariz. Frente al espejo pensé "bueno, no se ve tan feo" y me soné la nariz produciendo que todo el moco y la sangre se fueran directo a mi ojo de una manera inverosímil que me asustó tanto que solo atiné a pedirle a Joao que me llevara al hospital. La demás es historia conocida: left blowout eye fracture y vuelo a Hamilton para la cirugía que inexplicablemente no fue. (Si toco mi ojo izquierdo puedo sentir donde ocurrió la fractura) Esa noche me morí de dolor mientras Jane, la enfermera que me cuidó, no dejaba de sorprenderse de mi lucidez mientras me contaba sobre una historia de su infancia saltando en el mar cuando una niña tuvo un accidente similar al mio.
Ahora se que tenía que saltar para vivir todo esto, renacer desde el fondo de la cascada y dejar que esta tierra y su inmenso poder me sanaran para aprender todo eso que está en mi y se va a manifestar cuando sea necesario, no intenté recuperar ninguna imagen del fondo del estanque porque se que están en mi y así como trepando la montaña la semana pasada se reveló una de las enseñanzas: "no ves la generosidad de los árboles tendiéndote sus ramas para que te agarres? Aférrate a ellos que llevan muchos más años que vos sobre esta tierra deja que te trasmitan su conocimiento" inmediatamente una sonrisa se iluminó en mi rostro y lo que era una áspera montaña impenetrable se transformó en una montaña llena de brazos para permitirme ascender hasta lo alto de la cima...
Ahora agradezco a esta tierra la inmensa oportunidad que me brindó desinteresadamente al protegerme en su útero y enseñarme sus secretos más ocultos, que están allí al alcance de cualquiera, tan solo tocando un lago, una piedra o un árbol cubierto de líquenes y pidiéndoles que nos revelen sus secretos para hacernos uno con esta tierra... Y si cierro los ojos puedo ver a las Rere falls, imponentes, allí en el mismo lugar donde las dejé.

jueves, 21 de mayo de 2009

Escuadra vacuna








Abonan el campito para que crezcan los golden top...

martes, 5 de mayo de 2009

Last pictures from Gizzy!

Finalmente es hora de dejar Gisbrone -la ciudad que me ama- para emprender un viaje al frío de la isla sur. Esta noche despedida y mañana a rutear!
Hoy rodaje de A orange idea...
Semana sin fumar y coso... algunas fotos... y un enlace a un video viajado por Gizzy...
Tal vez llegue a extrañar mi pueblo natal*

Acá pueden ver el video...


and the last pictures from Gizzy... enjoy it and hard trance!
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Nubes y espladera...














Espejito...











textura otoñal












otoño en el Flyng nun




















La row













Un R12 en new Zealand










An orange idea...














The best picker´s tool











textura de hojas























Iggy invertido














Atardecer en Gizzy


*ver Falling deep